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Archive for February, 2010

Crónicas del aeropuerto

Media hora pasada la media noche. Acabo de llegar a casa. Se suponía que el vuelo salía a las 18.30 y sólo duraba media hora. Primero se atrasó una hora. Luego tardaron otra hora en cargar combustible. Por fin logré subir. Mi asiento era el 21A. El viejo Fokker 100 sólo tenía 21 filas. Me tocó justo el ángulo trasero, pegado al motor y sin ventana. Me quise bajar desde el momento en que me subí.
El Sr. del 21B se presentó como el escritor del próximo bestseller del marketing. Lo había visto en la sala de abordaje comportándose como león enjaulado y como el principal detractor de los anuncios por el altoparlante (debo confesar que tenía razón).
Una vez arriba del avión nos avisaron que estaban cargando combustible y que no se podían usar aparatos electrónicos. El señor del 21B alternaba entre su pequeña computadora y su Blackberry con la destreza un ninja.
La carga de combustible fue eterna. Nuevamente, por el altavoz nos avisaron que debido a que una de las pistas del Aeropuerto de la Ciudad de México estaba inundada se había generado una larga cola de aviones para aterrizar y no estábamos autorizados a despegar. La espera sería de 40 minutos los cuales se convirtieron en otra hora. El Señor del 21B había llegado a su límite. Le expliqué que “ahorita” despegaríamos pero lo que el no sabía es que “ahorita” entra en un rango que atrapa al segundo inmediato posterior de haber sido dicho hasta el infinito y el más allá…
“Ni modo”, fue lo que expetó.
Por fin logramos despegar ya con casi dos horas y media de retraso. En el lugar que me había tocado (justo el que jamás hubiera elegido de todos los asientos del Fokker 100) era como estar ciego y operar sólo con el olfato y el oído, sentidos muy poco desarrollados en mí.
Luego de una hora de vuelo en un viaje de sólo 30 minutos nos vuelven a avisar que por la pista inundada y el tráfico aéreo en la zona daríamos vueltas sobre el lago de Tequesquitengo durante otros 20 minutos que se conviertieron en 40 más otros 40 desde que nos autorizaron para aterrizar y otros 20 para llegar hasta la puerta de desembarco. El Sr. del 21B estaba desencajado y aún nos quedaba esperar que abrieran la puerta y que los pasajeros de 20 filas de 5 asientos cada una que estaban por delante nuestro tomaran su equipaje de mano y descendieran del avión.
Me lo tomé con bastante filosofía destapando un poco de felicidad y me acordé de la la vez que Louis CK estuvo en el programa de Conan O’Brien ( video cortesía del Arquitecto Bissone) y habló acerca de la experiencia de volar y de lo poco que nos fijamos en la maravilla del simple hecho o quizás, el gran hecho que significa volar. Sí, volar, estuvimos sostenidos en el aire por dos horas y desafiamos durante ese tiempo la naturaleza humana que nos ata al piso e hicimos un trayecto de 600 kilométros en dos horas.
Cheers!!

-Nota: Los personajes son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Everything is Amazing and Nobody is Happy from dave abbey on Vimeo.

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